
Esto que se puede ver sobre estas líneas es el resultado de no llevar un pastel rápido a la mesa de la cumpleañera en verano, el calor y el fuego de las velas no son buena combinación. La cera se fundió casi del todo y hubo que dedicar un rato a eliminar los restos. Sandra y yo nos encargamos del pastel aunque la cantidad de fallos técnicos fue aplastante, empezando por la dream cream aquella que compre en el supermercado británico y que nunca llegó a espesar. Nos quedamos con un vaso de crema líquida como leche sin saber que hacer para cubrir el pastel... Aunque parece que la cera nos ayudó bastante con ese tema. A Gemma le hizo la misma ilusión que si hubiera sido el mejor pastel del mundo y eso es lo que cuenta.
Hoy he ido con Eva a desayunar y al mercadillo de Horta y no estaba, es el segundo mes que no lo hacen. El anterior por lluvia y este me temo porque hayan empezado ya las vacaciones. Esta semana tengo un plan bastante intensivo de turismo urbano en Barcelona, ya iré poniendo fotos.






















